viernes, 26 de febrero de 2010

Hacerlo como jugando

Años atrás un periodista me preguntó :
¿Para qué sirve lo qué haces ... Es para convertirlos en grande lectores, comunicadores, locutores o actores?
Se refería a la “utilidad “de mi taller de narración de cuentos.

En mi experiencia cuando he asistido a un taller (ya sea de :Teatro, fotografía, creación literaria o lo que fuera)lo hago para explorar ,para encender la llama de mi inspiración ,es un aprendizaje que tiene su cuota de transpiración y esfuerzo. Sin embargo estar inmersa en este proceso creativo es fruto de este esfuerzo y tambien de dejarse llevar , de jugar por el placer de jugar.Este ha sido el principio que rescato para emprender el taller con los ni@os : hacerlo todo como jugando .
Por otro lado el espacio escolar se ha convertido para los niños desde muy pequeños en aprendizajes netamente racionales.

Por esta y otras razones es que creo que un espacio de taller necesita alentar el derecho a disfrutar,a jugar a entretenerce a la vez que los niñ@s empiezan a poner en palabras emociones ,sentimientos ,situaciones mientras se mueven, se ríen, se explayan ,crean con sus manos.Cantamos,gritamos,nos disfrazamos,inventamos y lo escribo en plural porque algunas veces me incluyo como una niña más , en otras ocasiones los acompaño en silenciosa complicidad ,como una sombra junto a ell@s
Si me piden cuentos de miedo se los cuento así los niños se miden con sus miedos.
Si eligen un libro de cuentos se los leo en voz alta.Voy sintiendo el latido de su sólo corazón que se deja escuchar cuando todos los que estamos allí construímos un momento especial.


jueves, 25 de febrero de 2010

La palabra que cura

Una pequeña de 3 años de edad me pidió en su media lengua ( castellano e Inglés) que leyera el cuento "Choco encuentra a una mamá". Este cuento formaba parte del grupo de libros que pongo a disposición para que los niños lean "o elijan para ser leído a todo el grupo que asiste a mi taller de Cuentacuentos.
Empecé a leer en voz alta mientras veía las expresiones de gozo de los niñ@s y de los adutos que estaban disfrutando por igual de las aventuras este exótico pájaro que sale en la búsqueda de una mamá y se encuentra con respuesta llenas de humor,ternura o rechazo y nos regala un final sorprendente.
Al finalizar la sesión se me acercó la abuelita de la niña y me contó"Mi nieta está pasando una temporada en Lima alejada de sus padres así que el cuento que ha elegido tiene que ver mucho con lo que está viviendo." La niña aún sin saber leer e inspirada en las imagenes de esta extraordinaria autora se había sentido llamada a escuchar este cuento, quizá para poner en palabras a lo que estaba sintiendo o quizá para ver como se resolvía en la historia algo que tenía que ver con su vida.En realidad no sabemos con exactitud todo lo que está pasando en las emociones ,sentiminetos y reflexiones que hace un niñ@ al escuchar un cuento, de lo que sí tengo certeza es que esa tarde fue una experiencia potente para ella y para todos los que estuvimos allí.
(1)Por eso creo que el cuento actúa como lo hace un verdadero maestro :ENSEÑA
Como la hace un buen mago :ENTRETIENE
Al igual que un médico :Cura,solo que cura el ESPÍRITU ,LO PSÍQUICO ,EL ALMA.
(1)Extraído de Pedagogía del relato de Gerardo Munive.
Libro de cuentos comentado: Choco encuentra a una mamá de Keiko Kasza,Serie Buenas Noches,Editorial Norma.

viernes, 19 de febrero de 2010

Jugamos al cuento

La libre expresión

Un taller es para mí un espacio de exploración artística, siempre y cuando se le permita a los niñ@s elegir los materiales,los colores,mientras va conversando o moviéndose así va componiendo lo que siente.Ese estado de gracia que se respira ,en un clima distendido,en el que cada niñ@ está placenteramente inmerso en lo suyo y dentro de una atmósfera colectiva relajada y respetuosa de lo que hace el otro.Así la naturaleza creativa se desinhibe ,sin juzgamientos,ni calificativos, dentro de un entorno seguro donde el adulto lo acompaña y establece linderos"(En el video ,los niños realizan su proyecto "La cajita mágica")

jueves, 21 de enero de 2010

Comentan los lectores

La primera vez que escuche este relato, narrado por la propia autora, me cautivó y atrapó…
El viaje que inicié con sus palabras me llevó a la niñez, cuando pasaba a la cama de mis papas porque sencillamente no podía dormir… Si una de las misiones de un libro es emocionar a quien se acerca a sus páginas, "El niño que no podía dormir" conquista su objetivo con creces.Finalmente, es de resaltar el carácter fantástico del relato, su manejo de las tonalidades cromáticas; además de la emotividad que genera la historia y la idoneidad de sus ilustraciones. Una apuesta que, como lectora, agradezco.
Laura Escobedo .Diseñadora editorial

...Cuando me separe uno de mis hijos empezó a tener pesadillas por la noche, intenté de todo, empecé por los besos miles, los abrazos, dormir con él, ....pero nada....siempre despertaba sudando, y asustado me llamaba...
Cuando leí tu cuento inmediatamente recordé esta parte de la vida de mis hijos....y sonreí pues yo también empecé a leerle relatos llenos de personajes lúdicos, amables, y mira que coincidencia esa navidad le regalé un "atrapasueños" a mi hijo (no sin antes contarle una historia alucinante sobre los efectos protectores de este atrapasueños) el tenía 6 años, hoy tiene 16 y hasta hoy piensa que el "atrapasueños" tuvo que ver con que las pesadillas ya no entraran en su habitación y "por siaca" aún lo tiene colgado al costado de su cama.
Silvia.

lunes, 23 de noviembre de 2009

“Hecho a mano,hecho en Perú”

Celebro en esta historia el poder del canto, la voz amable del cuento , de la palabra que cura al decir …spolius, spacius ,musumarios ,ese idioma inventado que tenemos las madres con nuestros hijos , que provoca asombro, carcajadas, complicidad exclusiva con el corazón de niños que saben de su significado así sean adultos recorridos.
Una esperanza , que se materializa en el objeto de un libro, que me ha permitido conocer a tanta gente que cree y trabaja por restablecer los vínculos de amor y afecto.
Un relato que evoca el estado de la propia infancia de quien lo lee como un derecho a ser vivido.
Pasaron nueve meses y mi libro ya está aqui.
Presentación en el Insitituto Goethe, 2009.





martes, 20 de octubre de 2009

Narrando cuentos

Los peluches nunca han sido de mis muñecos favoritos sin embargo uno de ellos se coló en mi Taller de cuentos.Sentado en su sillita este pequeño osito era el encargado de dar inicio a la narración del cuento para los niños que asistían a mi taller .Con la aparición de Osito (como le había llamado) los niños se sentaban en círculo, en silencio y listos para escuchar una nueva historia.
En los meses siguientes además de traer sus libros de cuentos favoritos ,todos espontáneamente le traían regalos a Osito, juguetes,ropita y otras cositas, los niñ@s más tímidos se expresaban a través de este pequeño muñeco de peluche.
Al año siguiente Osito ya tenía una camita con sábanas, cubrecama, y almohadita que yo misma le había fabricado. Las conversaciones de los niños se relacionaban con la noche, lo que hacían antes de dormir, algunos recordaban con detalle lo que habían soñado, sobre todo sus miedos.
A mi hijo Alejandro le encantaba que le contara acerca de todo lo que pasaba en el taller (en realidad quería que le contara de Osito )y también él me contaba de sus pesadillas.
Uno de esos días su profesora me invitó a realizar una sesión de relajación. Eran chicos de 10 a 11 años y bastante inquietos. Llevé conmigo todos los peluches y especialmente un muñeco de trapo vestido en piyama. Coloque la pequeña camita en una mesa al alcance de la mirada de todos los chicos .Los ojos de mi hijo se abrieron como platos ,cuando se dio cuenta que las sabanas y el cubrecama eran semejantes a las de su cama. Era algo especial que hice para él aunque creo que a muchos de sus compañeros les encantó que el cubrecama fuera de su súper héroe favorito. El muñeco del niño en piyama me ayudo a crear un ambiente especial tal como lo hacía con Osito en mi taller para los más pequeños. Ese día empecé a contarles un cuento: Había una vez un niño que no podía dormir...